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Festival Internacional de Cine de Mar del Plata Acceso libre

Organizado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), este festival promueve la actividad cinematográfica en todas sus formas y funciona como una gran pantalla en la que se exhiben películas de numerosos orígenes, con amplia diversidad temática y los estilos más disímiles.

Ciclos de charlas con maestros del séptimo arte, retrospectivas, homenajes, pre-estrenos y conferencias son algunas de las actividades que ofrece este evento, al que cada año asisten destacados directores, guionistas, actores y otros referentes del mundo del cine provenientes de diversos continentes.  

El festival propone, además, una nutrida variedad de títulos que se proyectan en sus secciones clásicas: Busco mi destino, Hora cero, Las venas abiertas, Banda Sonora Original, Sentidos del Humor y Estados Alterados. 

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que en 2019 tuvo su trigésimo cuarta edición, se ha consolidado como una muestra fundamental del desarrollo e intercambio de la industria cinematográfica y de las artes audiovisuales. 

Mar del Plata fue fundada bajo este nombre en 1874 por Patricio Peralta Ramos en un territorio en el que había funcionado una misión jesuita. Tres años más tarde llegaría a la ciudad el estanciero francés Pedro Luro, quien continuó con la actividad ganadera  y dinamizó su matriz de producción a partir de la incorporación de la agricultura como parte necesaria de un perfil productivo diversificado. Luro también impulsó un programa de viviendas para aquellos que deseaban instalarse en Mar del Plata. Con la llegada del ferrocarril y tras la inauguración del Hotel Bristol, la ciudad se transformó en un gran atractivo turístico para las clases acomodadas de la ciudad de Buenos Aires. A mediados del siglo XX, gracias a diferentes conquistas sociales de las que destaca la reforma en la legislación laboral, Mar del Plata se transformó en un destino turístico accesible para la clase media. En 2005 la ciudad tomó notoriedad ya que fue el escenario de la IV Cumbre de las Américas, donde los pueblos que hoy componen el UNASUR decidieron rechazar, a través del voto de sus representantes, el tratado de libre comercio propuesto por Estados Unidos.